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El litoral de Sant Adrià de Besòs y varias cuestiones de su entorno

12 setembre 2013

En el siguiente articulo, Francisco Marín de BISAUCII: Col·lectiu urbà del Besòs, reflexiona sobre el litoral de nuestra ciudad destacando algunos elementos (las tres chimeneas, el Port Forum, la Rambla de La Mina,...) y su importancia en los procesos de desarrollo de la ciudad.

 

Hasta hace relativamente pocos años el litoral de Sant Adrià de Besòs significaba bien poco en la vida del municipio. En el siglo pasado unas pocas embarcaciones pesqueras se hacían notar tanto en la playa del margen derecho como del izquierdo. Y durante un periodo determinado fue el barraquismo, en el límite con el municipio de Barcelona, lo que configuró el urbanismo y la vida social de sus vecinos en el Campo de la Bota.

Pero al tiempo que  Sant Adrià de Besòs se ha ido transformando - conforme lo ha hecho el  territorio de Barcelona con quien limita por el margen derecho del río, y el territorio de Badalona, por su margen izquierdo-  su litoral ha ido generando  otras posibilidades que hacen  que hoy se estén diseñando nuevos proyectos desde intereses inversores presentados a las Administraciones municipal, metropolitana y autonómica. Estos proyectos se pactan con total ausencia de los colectivos vecinales, sociales y culturales de Sant Adrià. Desde el movimiento vecinal y social deseamos que en estos momentos no se vuelvan  a cometer equivocaciones pasadas.

Desde finales del siglo XIX el litoral adrianense fue colonizado por la industria eléctrica, tanto su margen izquierdo  como el derecho. Y ha seguido siéndolo hasta el presente. Hoy, una vez cerrada la industria eléctrica del margen izquierdo, “Las tres chimeneas”, se ha desencadenado una fuerte especulación en cadena  de sus terrenos. Tras varias ventas especuladoras, con la crisis y en manos del Banco Santander, han quedado parados varios proyectos de urbanización, que amenazan con una masificación y desconexión del litoral con el centro de la  ciudad.   Quedando, a más, indefinido en este sector  el futuro del edificio de la térmica. Varios colectivos sociales y culturales desean que dicho edificio se destine a Museo de la energía eléctrica y otros usos culturales, pero en estos días Endesa ha pasado a su demolición con la vista puesta más allá de la crisis.

 

 

Una inadecuada urbanización de esta parte del municipio hará imposible, también,  el necesario nexo de Sant Adriá con la  vecina Badalona por  el litoral más allá de la frontera marcada por el ferrocarril de la línea de Mataró.

Si la implantación de la Central eléctrica de Fecsa determinó fundamentalmente el margen izquierdo adrianense del Besòs, llegando en la década de los años setenta del siglo pasado a hipotecar cualquier otro uso de ocupación y el disfrute de uso público de sus playas,  el margen derecho fue condicionado por la instalación en él de una nueva térmica, la incineradora del municipio de Barcelona  y la central depuradora. Todas ellas cerraron totalmente  el litoral del territorio adrianense al uso público. Por esos mismos años, y paralelamente a las construcciones señaladas, el territorio continuo al litoral en el margen derecho fue ocupado por la construcción del barrio de la Mina, sumándose esta nueva ocupación desmesurada  del territorio a la ya existente de la empresa de gas en el vecino barrio de  La Catalana. La construcción del barrio de la Mina, para dar salida al barraquismo de Barcelona, supuso la masificación de 12.000 personas en unos edificios en su mayoría de diez plantas con cuatro pisos por rellanos, pasando el barraquismo clásico a un barraquismo vertical en un municipio pequeño sin estructuras sociales mínimas para afrontar el problema. Con el tiempo la guetización física del nuevo barrio se incrementó con la construcción de la Ronda de Barcelona, que, a su paso por el barrio de la Mina, se elevó convirtiéndose en un nuevo “muro” que dificultó más aun la conexión de esta parte de Sant Adrià con el litoral.

 

 

Acabada la urbanización de Barcelona proyectada con motivo de la Olimpíada del ’92 la metrópoli, como se sabe, proyectó la continuidad de este desarrollo programando el Fòrum Universal de las Culturas, el año 2004. Y este proyecto ya vinculó ambos municipio, Sant Adrià y Barcelona, con la construcción de varios equipamientos que ocupan en una extensión continua el territorio común. De manera fundamental,  esta unión de los dos municipios compartiendo equipamientos se ha dado con la construcción del Port Fòrum en el territorio adrianense extendiéndose linealmente con el Parque  del Fòrum y Diagonal Mar en el municipio de Barcelona. Pero el Port Fòrum fue construido sin conexión física posible con Sant Adrià y sus territorios del margen derecho.

 

 

Nacido el Port Fòrum con este condicionante de aislamiento y desconexión física con la ciudad y sus barrios cercanos, más grave ha sido aún la carencia total de dinamismo del puerto respecto a los intereses económicos y sociales de Sant Adrià. El Port Fòrum es una pieza desvinculada del continuum urbano y de la vida del pueblo. Máxime cuando el propio puerto no ha sabido a día de hoy hacer realidad ni tan siquiera las posibilidades económicas que en él se proyectaron. La situación anteriormente descrita se agrava por la baja calidad social y cultural de los proyectos presentados hasta hoy para paliar la falta de desarrollo.

 

 

Sant Adrià desde el siglo XIX ha sido “colonizado” por los intereses de la capital, Barcelona, instalando en el municipio adrianense todo aquello que era “molesto” para la capital.  Dinámica que se repite nuevamente, pues los proyectos pensados hoy día para hacer rentable el espacio del litoral adrianense  -especialmente el Port Fòrum y sus terrenos colindantes-  se centra fundamental en la instalación en ellos de edificios destinados a macro discotecas y otros medios de ocio “molestos”,  “problemáticos”  y de difícil conexión con la vida cotidiana de la ciudad.  Es, de nuevo, volver a la estrategia por parte de Barcelona de quitarse de encima todo lo que genera  molestias y son desencadenantes de posibles conflictos.

En este sentido que acabamos de  apuntar ya han sido llevadas a la práctica varias experiencias “micro”. Una de ellas ha llevado a convertir nada menos que unos jardines y piscinas públicas, nacidas del desarrollo urbanístico de la Olimpíada del ’92, en Carpas de discoteca nocturna, llevando la tensión y malestar a los vecinos de esta parte del margen izquierdo del Besós, principalmente al barrio de Sant Joan Baptista.

Frente a esta realidad los colectivos vecinales y sociales de Sant Adrià exigen participar en la transformación de uso de los mismos y en todo aquello que signifique “construcción”  y/o “transformación” de la ciudad. Primeramente se pide estar presente en la planificación de proyectos que llevan consigo directa o indirectamente unas consecuencias negativas para la vida de sus vecinos; en segundo lugar, conocer  las planificaciones de aperturas y conexiones de los lugares, hoy por hoy, “cerrados” del litoral y, sobre todo, poder aportar a los proyectos de las administraciones los usos de ocupación pública de los lugares conectados. Hacer posible una integración de la ciudad en el litoral y del litoral en la vida urbana de Sant Adrià es tarea que se entiende que debe ser compartida por todos los elementos que conforman la ciudad como entidad viva.

Esta participación ciudadana se exige  de manera especial en el barrio de la Mina en su “Plan de transformación integral” aprobado y subvencionado por la Comunidad Europea a través de un Urban. En su momento, los colectivos vecinales y sociales del barrio pudieron aportar varios puntos de vista diferentes a aquellos que aparecían en los proyectos técnicos. Analizados algunos de ellos fueron consensuados y llevados a cabo  por las Administraciones, técnicos y entidades vecinales. Pero no todos han sido aun acabados, sobre todo, por el colapso sufrido por las obras a raíz de la crisis económica. Entre ellos se encuentra  la prolongación de la Rambla, más allá de lo que había sido proyectado por los urbanistas. De modo y manera que se produce un corte allí donde, traspasando la Ronda, la Rambla de la Mina prolongándose se puede convertir en eje vertebrador del barrio hasta su unión con el litoral. Y llegando a él se puede abrir un abanico de posibilidades aportados por los nuevos espacios públicos si en ellos se crean realidades pensadas teniendo en cuenta esta interconexión posible entre la ciudad de Sant Adrià y su litoral.

 

 

Con todo, ello nos parece bastante difícil, si las Administraciones, de manera especial la municipal, el gobierno municipal, no cambia de taranná y modo de ejercer la gobernabilidad.  Hoy por hoy, ejercer la participación por parte del ciudadano es un derecho no aceptado de "acto” por el poder político, casi siempre sin distinción de colores.

Encuadrando todo lo expuesto en el contexto de la participación social y vecinal en aquellas cuestiones comunes  referentes al litoral a lo largo de todo el Área Metropolitana de Barcelona, quisiera dejar claro que hoy día no  debiéramos cometer equivocaciones pasadas. Es éste un trabajo que debe unir a todos sus colectivos,  sabiendo que dejar que los problemas se instalen sin resolver en los municipios vecinos es una equivocación. Con el tiempo, el “corral” te lo encuentras dentro de casa. La ciudad se transforma y lo que hoy parece lejano con los cambios que conlleva el desarrollo metropolitano las distancias desaparecen y te reencuentras con los problemas.

Francisco Marín (Colectivo Bisaucii)

 

 

 

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